lunes, 5 de diciembre de 2005

Paseando por Mendoza...

Al llegar hoy al trabajo mi primer comentario con cara de dolor fue: “me duele el poto”... mi compañera me mira achicando los ojos y se pone a reír que inmediatamente me corrijo y le explico: ¡¡anduve mucho en bicicleta!!.

Con Marcelo nos arrancamos unos días y fuimos a Mendoza... mi comadre Veroca nos dio algunos datos para no andar tan perdidos allá. Llegamos al terminal de Mendoza el día martes como a las 6am tomamos un taxi para que nos llevara al hotel, lo primero que hicimos, por supuesto que después de darnos unas vueltas carnero fue dormir.

A las 10:30 íbamos enfilando hacia el Zoo, es un lugar grandísimo el recorrido nos duró como 3 horas, habían monos sueltos en los árboles y otros animalitos que se nos cruzaban en el camino. Al salir de ahí, nos dirigimos al dato de comida que teníamos. Nos retiramos del Tenedor Libre cuando ya no nos era posible respirar.

Volvimos al hotel a dormir una buena siesta. Al salir en la noche buscamos un lugar llamado Lázaro que tienen show de tango, al no encontrarlo casi a media noche nos conformamos con una pizza y una mesita de pool.

Al día siguiente Marcelo me convenció de arrendar bicicletas e ir al parque de Mendoza que es un lugar muy grande con un lago artificial, un estadio, un barrio universitario, la Universidad de Cuyo y un poco mas allá está el zoo que fuimos el día anterior. Estuve subida a esa bicicleta por 3 horas y media, el poto ya no lo sentía... como a las 2 de la tarde la devolvimos y nos fuimos caminando a otro tenedor libre que encontramos. Aquí Marcelo ganó record al comer carne asada. Cuando ya el ombligo se nos desdibujaba volvimos al hotel como zombis de sueño y cansancio. Ah! pero pusimos reloj despertador para salir de shopping en la tarde.

En la noche nos fuimos con dirección en mano al Lázaro y con tanta mala pata que no había show, de ahí nos enviaron a otro local y vimos a una excelente pareja de bailarines de tango. Además de un cantor en vivo.

El último día que teníamos que dejar la habitación a las 10 de la mañana nos quedamos dormidos. Entregamos justito a la hora, dejamos guardado el equipaje en el mismo hotel y nos fuimos a ver el Acuario y el Serpentario. De allí a ver unos datos de libros.

Nuevamente a almorzar se ha dicho, y antes de reventarnos de tanta comida, volvimos al hotel, dejamos guardadas las compras y para matar la tarde sentados sin caminar, nos dirigimos al cine que queda en el shopping que está alejado del centro, tomamos una micro que nos llevó por los suburbios como unos 40 minutos, así pudimos ver la otra Mendoza, la de la gente como uno.

En la noche ya sentados en el bus devuelta para Stgo.. estábamos contentos por todo lo vivido y disfrutado en estos 3 días, además planeando una segunda salida a conocer y a pasear a otro destino.

Besos turístícos... eseq