martes, 29 de agosto de 2006

Odisea para llegar a casa

El otro día me tuve que quedar hasta mas tarde en el trabajo, al momento de retirarme ya no alcanzaba el Metro. Tomé locomoción hasta Mac-Iver, y allí me subí a la primera micro que estaba estacionada esperando pasajeros. No quiero sonar a exagerada, pero me intranquilizó todo lo que ocurría a esa hora:

1. Primero el chico que pregonaba el recorrido, parado en el primer peldaño de la micro
2. La cantidad de accesorios que decoraba la parte delantera de la micro
3. El chofer iba con 3 personas más, sentadas alrededor de él.
4. La micro tenía una luz violeta encendida que hacía que todas las figuritas del techo resplandecieran.
5. Se prendía una luz intermitente, como si fuera discoteca
6. La micro estuvo parada esperando pasajeros como 10 minutos.
7. Reggaeton a su volumen máximo que dolían los oídos
8. Los especimenes que subían no eran nada de confiar
cara de pocos amigos
Me senté en el segundo asiento al lado de una señora. Delante mío había un chico que tenía un actuar extraño: a cada rato miraba hacia atrás, como estudiando una situación. Después de unas cuadras otro joven se puso al lado mío parado, a pesar que había espacio hacía atrás.

Quizás todas las cosas que digo suenan a poca estética y nada más, pero estando dentro de esta micro uno podía sentir los bajos mundos donde existe la ley del más fuerte y no la razón ni el entendimiento, por suerte fui la primera en bajar, la locomoción seguía su camino hacia el final de Recoleta.

¿Qué sentía?, tenía mucho miedo, me sentí vulnerable e indefensa, sentía que en cualquier momento me pasaba algo, que me daban un lanzazo, que al bajar alguien me seguiría. Finalmente llegue sana y salva a mi hogar, pero pa` nunca más ese tour nocturno.

Besos enterita... eseq

lunes, 28 de agosto de 2006

Coreografías

En los grupos folclóricos que he participado, todos los montajes coreográficos van emparejados, la misma cantidad de mujeres y hombres, lo que hace que los movimientos y las mudanzas dentro del escenario sea siempre muy cuadradito, tres parejas a un lado y las otras tres al otro, se cruzan, luego la infaltable vuelta por la derecha y luego vuelta por la izquierda..ah, y no puedo dejar de nombrar la espalda con espalda. Son tan simples las coreografías, que uno con ver la primera estrofa ya sabe lo que viene.

En el Brisas he visto innovación de muchos bailes, mucho desplazamientos, y figuras distintas. Pero se sigue bailando todo en parejas, quizás yo tengo una mirada muy dispersa de lo que puede ser una puesta escénica, además agregaría un poco de actuación.

Aquí les dejo algo de lo que hablo, el grupo se llama Sangre Boliviana y muestran Tinkus, es un poquito largo, pero no por ello aburre, empiezan con una pequeña representación y luego hay mucho movimiento, muchas figuras en el escenario, es mejor que lo vean...

lunes, 7 de agosto de 2006

Crítica constructiva

El sábado me corrigieron mi forma de bailar la diablada, este comentario ya me lo habían hecho antes, pero además ya me había dado cuenta.

Patricio me justificó diciendo que así baile por años en el Tierra, pero está equivocado, yo aprendí en el Brisas, mi estilo es de ahí, y es como lo hacíamos antes cuando en el grupo estaba Paola, Vero, Sandra. Ahora han tomado una forma distinta, pero si uno analiza la postura del cuerpo, ésta no es ilógica.

La postura que toman las chicas es con las caderas hacia delante y trato de hacerlo, pero me cuesta un montón, al tratar siento que mi eje no está bien. Al saltar uno se desplaza hacía delante porque las caderas te llevan, y no hacía arriba que sería lo natural si estas saltando. Lo otro extraño es la postura de los brazos, pones tus manos en la cintura y tienes que llevar los codos hacia atrás que casi parece una llave china.

El estilo que tengo lleva conmigo más de 20 años. Es como si de un día para otro te corrijan como caminas, ¡¡qué difícil cambiar!! y que te salga en forma normal.

Mi actitud no va ser de desinterés a la crítica sino que al contrario es para mi un desafío tratar de hacerlo y además pasar piola, pero más aún quiero poder disfrutar la música y salsear el ritmo.

Besos con desafíos... eseq

jueves, 3 de agosto de 2006

Recordando enfermedades

Cuando enfermé de hepatitis, debo haber tenido unos 5 o 6 añitos. Mi pá me llevaba revistas y libros para pintar. Mis cubiertos estaban separados del resto en una cajita especial que hizo mi má. No me dejaban levantarme al parecer estaba muy débil y tenía una dieta estricta. Uno de esos días no se que le pasó a mi pá, olvidó por completo mi hepatitis y llegó contento mostrando que había pasado a una tostaduría y trajo: maní en su cáscara, almendras, nueces y dos cocos grandes. Al darse cuenta que yo miraba con ojitos de entusiasmo me informan que no podía comer. Mi pá me pedía disculpas diciendo que se olvidó por completo de mi enfermedad, finalmente me dieron 2 maníes, que los comí muy lentamente para poder hacerlos durar y saborearlos a concho.

Recuerdo una de las veces que estube con amigdalitis purulenta yo iba en 4to básico, estaba con fiebre y mi pa me fue a buscar al colegio y me ofrece un cono de helado, yo lo miro con horror porque sabía que me hacía pésimo, pero me informa que no importa porque llegando a casa me iban a pinchar una benzatina. Como no le tenía miedo a las agujas, disfruté sin remordimiento ese helado.

He tenido 3 licencias médicas en mi vida laboral, la primera de ella fue a los 25 años, me contagié con peste cristal, fue horroroso: no me podía bañar y en ese tiempo yo tenía mi pelo largo hasta la cintura. Llevaba una semana en cama con talquito mentolado, ya no aguantaba mas con mi pelo sucio y me bañé, bajo la ducha empecé a sentir la cabeza llena de globitos, ahí me di cuenta que no debí bañarme, me brotó nuevamente la peste. Luego era un montón de costras y después ya nada. Lo mejor fue que 1ero me dieron 7 días de licencia y después 7 más. La Isapre me pagó 7 días y luego me pagó 14 días. ¡¡No está mal!!

Besos sanitos... eseq