viernes, 22 de diciembre de 2006

País de Nunca Jamás

Como no creer en el Viejo Pascuero... de pequeña siempre mi pá y má nos llevaban a dar una vuelta y cuando volvíamos a casa había algo ingenioso que evidenciaba que por ahí había pasado el Viejito Pascuero.

Un año cuando abrimos la puerta había un regadero de regalos hacía la ventana como si el viejito antes que lo sorprendiéramos había corrido a la ventana para escabullirse. Otro año en que ya estaba un poco crecidita, al abrir la puerta estaba el saco del viejito enganchado en el pestillo de la ventana, mi mamá lo dobló y lo dejo al lado de la ventana para que el viejito lo retirara en la madrugada.

Siempre que le preguntábamos a mi pá, si existía el viejo Pascuero, él decía: sí, y vive en el país de "Nunca Jamás"... no pasó por mi mente analizar estas palabras y realmente creía que existía ese país.

A mis hermanas les hacían burla en el colegio y ya tenían 12 años... mis papás tuvieron que desengañarlas, al ver que llegaban peleadas con todo el mundo.

Cuando nos tocaba ir a dar la vuelta y mirar si pasaba el viejito en su trineo, mi má nos decía: ¡mira allá va!, eran tantas las ganas de creer que uno decía: ¡si, lo vi, poquito pero lo vi!.

Agradezco todas estas cosas ingeniosas que me hicieron pasar mis papás, lo valoro y lo guardo como un tesoro... espero algún día poder igualarlos en inventiva y creatividad con mi propia familia.

Besos