Tuve una semana de licencia, quedándome en casa disfrutando de las comodidades de mi camita, con un buen libro en el velador y con todos los capítulos de Sex and the City, que no me canso de volver a ver y reír.A medida que pasaban los días el susto se fue borrando, dando paso a la tranquilidad y un conciente descanso. Marcelo me regalonió con pasteles y chocolates, que más eran necesidades de él, porque ni los probé.
Fue una semana con muchos deberes que hacer en casa, pero sin poder realizarlos, a lo más sacudía para tener mi conciencia tranquila. Me levanté cada día, me duchaba, hacía la cama prolijamente para volver a meterme entre las sábanas.
En estos momento se me hace agua la espalda, pero tengo que mantenerme firme en mi pega y no sucumbir ante la caída sin control de mis párpados.
Besos de zombis... eseq