miércoles, 14 de noviembre de 2007

Hola a todos!!!

Hay cosas que se enseñan desde cuando uno es pequeño, quiéranlo o no nos obligaban a saludar a esos tíos barbudos, o a esas tías con bigote que daban susto, nos webiaban tanto que esos tíos estaban con la trompa estirada y no nos quedaba otra, hacíamos tripas al corazón y lo hacíamos, ... ¡¡había qué saludar!!

En las clases que hago a la gente adulta, hay un segmento que es Atención al cliente y allí recalco tanto lo del saludo a los clientes como también a sus mismos pares como colegas, jefes o la señora del aseo, y les digo: es lo primero que nos enseñaron cuando pequeños!!, es una formalidad imprescindible!!, es signo de buenas costumbres!! y hace que haya un buen clima de camarería.

Siempre se ha dicho el que llega : saluda, y por lo mismo cuando es una reunión con mucha gente uno prefiere llegar temprano para después no estar dando la vuelta saludando a todos los presentes. El no saludar no nos hace mas bacán ni exclusivos, al contrario hace que haya un clima distante y poco comprometido con el prójimo e inmediatamente se tilda a la persona de palca y rota.

Para dar nombres, tengo una lista bien nutrida, pero la que me revienta es la Sra. del aseo de acá en la empresa, "la Sra. María" su llegada a trabajar es a las 14 hrs. y no hay caso es uno quién la tiene que saludar, siendo que es ella la que viene llegando, se podría decir que es por falta de personalidad, pero tiene una boquita que da susto cuando uno le recrimina algo, se saca los balazos con cualquier cosa. Hay días en que no le digo nada, para ver si ella se percata y atina a saludar, pero nada así que ese día es como dicen: dormimos juntas.

Besos con una sonrisa cálida y con un real interés en el otro les digo... hola!!
eseq