martes, 13 de abril de 2010

Fin de semana largo

La última ida al sur, nos regaló unos días con mucho sol, que sirvió para que nos animáramos con el río, la compañía fue genial, estuvo Mona con sus hijos que lo pasamos regio. Los días se nos hacían corto en la mañana a buscar la leche y en la tarde al río a mojarse las patas y bueno Arturo a mojarse entero. La mamá de Marcelo nos enviaba pan amasado… yo me estoy mimetizando con todo lo campestre, pero para las masas me falta ñecle, cuando esté el horno de barro quizás me anime.
Yo tenía temor que nos pillara el invierno antes de tiempo ( nos vinimos y llovió… que suerte!!), como en la casa aún no hemos puesto cielo, en la madrugada cae una helada que uno se tapa hasta las orejas. Hay varias cosas que nos faltan, pero para cada una significa varios ceros que invertir, sabemos que se podría hacer por parte, pero creemos que es una perdida de tiempo, o quizás nosotros estamos acelerados por verla ya terminada.

Tenemos salamandra, pero para instalarla tenemos que poner la cerámica y si ponemos cerámica lo vamos a hacer a toda la casa o sea mucha plata, pero antes queremos regularizar la luz, hasta ahora cual vil somos, declaro que: nos hemos colgado.

Con Marcelo pintamos todo el interior de la casa, pintura por supuesto regalada, el regalo era pintura blanca entonces todas las paredes del interior es blanco, se ve albo, albo… hasta cuadros colgamos. Pintamos hasta las 2 de la mañana para terminar a tiempo antes que llegaran las visitas.

Al río, Marcelo hizo un puente que le quedó de lujo, porque hizo un puente? Si nuestro terreno uno de los límites es el río Tutubén, porque nos cruza el canal de regadío de la zona, entonces es ahí donde hizo el puente. Mona y el Vichi limpiaron el sendero que pasa por el bosque de eucaliptos (que también es nuestro).

Arturo al llegar allá se ambienta enseguida, se acuesta en su cama y si se le deja solito, él se acomoda y se duerme, Sabe donde se guardan las cosas, sabe donde están sus juguetes y donde hay cosas para hacer travesuras. Todos los días nos visita el perro del Tata, que Arturo lo persigue de inmediato. No me acuerdo si lo había comentado que tenemos una vaca y un ternero… el ternero se llama Arturo, adivinen como se llama la vaca.

Realmente estoy feliz con la casa de campo, nos ha costado, hemos trabajado, pero el pago a todo nuestro esfuerzo a mi me lo da el paisaje que nos rodea.

Besos maravillada con lo nuestro… eseq