Al aeropuerto nos fue a dejar el Tío Victor, Marcelo era 1era vez que subía a un avión y me confesó que estaba un tanto nervioso. Estando arriba tomamos desayuno, hicimos todos los puzzles de los diarios y dormimos. Un transfer nos dejó en el hostal internacional, estábamos rodeados de gringos, así que practiqué mi mapuchinglis.
El hostal está en playa Cavancha, esta playa es muy extensa y bonita, además tiene duchas, así que después de zambullirnos en el mar me duchaba para sacarme la sal.
En el hostal conocimos unos Alemanes que andaban con un chileno que reside allá y él me contaba que participa en un grupo folclórico y compitió en un campeonato de cueca que se realizó en España, sacando el 3er lugar, yo le dije mi amigo Willy sacó el segundo lugar – ah!! uno flaco alto, me dijo - si ese mismo!! ... comentario de los dos: “que chico es el mundo”.
En la 1era semana un compañero de Marcelo nos prestó su jeep, teníamos que ir a buscarlo a Alto Auspicio, recorrimos Humberstone, La tirana, Pica, al llegar a Pica fuimos a Cocha donde nos sumergimos en esas aguas tibias relajadoras. La segunda semana nuevamente nos prestaron el jeep, y fuimos a Santa Laura, Cerros Pintados y nuevamente Pica y Cocha, pero esta vez llegamos a las 2 de la tarde y no salimos del agua hasta las 6 y media, salimos como viejitos arrugados.
Anduvimos en parapente, casi se me da vuelta el estómago en las alturas, un transeúnte hubiera pensado que era un pájaro que lo cagó, pero no! era yo que lo vomité. En realidad no alcancé a vomitar, pero si me sentí mal un momento, lo que pasó fue que despegamos antes que Marcelo, y estuvimos como 10 minutos dando muchas vueltas, esperándolos. Cuando ellos partieron se quedaron sin viento un momento y seguían corriendo ladera abajo (me asusté), pensé que no se iban a elevar. Después fue todo genial, mirar sentir el aire en tu cara, ver la playa, las olas y aterrizar, que a nosotros nos costó un poco, mientras que Marcelo calló sentado de lo más relajado.
En la misma ciudad tratábamos de no tomar locomoción y así caminar un poco, casi todas las tardes caminábamos por la playa hasta llegar al casino en que a veces entrábamos. Íbamos al Líder a comprar barquillos de tres leches en el puesto de Savory, también fuimos al cine y de shopping. Anduvimos en la Zofri y en el Terminal Agro, que es como el persa Bio-bío, fuimos a la disco Kamikaze y Marcelo se quedó con cuello de ver a Luciana, que presentaba un show al día siguiente.
Esta semana he estado volviendo a mi realidad santiaguina, ánimo!!, retomando las actividades... el sábado empiezan los ensayos en el Brisas, pero totalmente descansada, relajada, y lo más importante con proyectos grandes junto a Marcelo.
Besos reposados... eseq
El hostal está en playa Cavancha, esta playa es muy extensa y bonita, además tiene duchas, así que después de zambullirnos en el mar me duchaba para sacarme la sal.
En el hostal conocimos unos Alemanes que andaban con un chileno que reside allá y él me contaba que participa en un grupo folclórico y compitió en un campeonato de cueca que se realizó en España, sacando el 3er lugar, yo le dije mi amigo Willy sacó el segundo lugar – ah!! uno flaco alto, me dijo - si ese mismo!! ... comentario de los dos: “que chico es el mundo”.
En la 1era semana un compañero de Marcelo nos prestó su jeep, teníamos que ir a buscarlo a Alto Auspicio, recorrimos Humberstone, La tirana, Pica, al llegar a Pica fuimos a Cocha donde nos sumergimos en esas aguas tibias relajadoras. La segunda semana nuevamente nos prestaron el jeep, y fuimos a Santa Laura, Cerros Pintados y nuevamente Pica y Cocha, pero esta vez llegamos a las 2 de la tarde y no salimos del agua hasta las 6 y media, salimos como viejitos arrugados.
Anduvimos en parapente, casi se me da vuelta el estómago en las alturas, un transeúnte hubiera pensado que era un pájaro que lo cagó, pero no! era yo que lo vomité. En realidad no alcancé a vomitar, pero si me sentí mal un momento, lo que pasó fue que despegamos antes que Marcelo, y estuvimos como 10 minutos dando muchas vueltas, esperándolos. Cuando ellos partieron se quedaron sin viento un momento y seguían corriendo ladera abajo (me asusté), pensé que no se iban a elevar. Después fue todo genial, mirar sentir el aire en tu cara, ver la playa, las olas y aterrizar, que a nosotros nos costó un poco, mientras que Marcelo calló sentado de lo más relajado.
En la misma ciudad tratábamos de no tomar locomoción y así caminar un poco, casi todas las tardes caminábamos por la playa hasta llegar al casino en que a veces entrábamos. Íbamos al Líder a comprar barquillos de tres leches en el puesto de Savory, también fuimos al cine y de shopping. Anduvimos en la Zofri y en el Terminal Agro, que es como el persa Bio-bío, fuimos a la disco Kamikaze y Marcelo se quedó con cuello de ver a Luciana, que presentaba un show al día siguiente.
Esta semana he estado volviendo a mi realidad santiaguina, ánimo!!, retomando las actividades... el sábado empiezan los ensayos en el Brisas, pero totalmente descansada, relajada, y lo más importante con proyectos grandes junto a Marcelo.
Besos reposados... eseq