Llegamos el sábado en la noche a Cauquenes, llevamos a Manuel y mamá a casa de sus consuegros, fuimos en el auto de Manuel. Al otro día nos fuimos al campo del Tata. En esta época en el campo no hay mucho que hacer, nos dedicamos a comer y jugar rayuela, mientras Marcelo jugaba con su juguete favorito "la motosierra" y cortaba unos troncos para echarlos al fuego.Antes del almuerzo los llevamos a caminar hacia el terreno que compramos con Marcelo y volvimos a casa del Tata con apetito para el asao que se estaba armando. En la tarde recogí unas cuantas manzanas, mientras la Sra.Cecilia preparaba pan amasao en la cocina de leña y como se nos hizo de noche para cruzar el río por el puente colgante, nos cruzaron en carreta por el río.
En la madrugada Marcelo se fue a cazar con su hermano y unos amigos, llegó con dos liebres y un conejo, quería traer sus trofeos acá al departamento y como no estoy dispuesta a maniobrar ese tipo de carne, ni menos ver en el refrigerador un animalito completo sin piel, le pedí que lo dejara donde su mamá.
El lunes partimos tempranito a Yumbel, para que Manuel pagara su manda. El pueblito no tiene ninguna gracia, lo único bueno fue que me vine manejando y ya aprendí la entrada de Cauquenes por Parral.
Quedaron sumamente invitados para cuando quisieran, me encantaría volver a ir con ellos para San Francisco, donde hacen en el campo una celebración con romería, rezadora, comilona y bailoteo.
Lo pasamos muy bien, todos los regalitos que llevamos fueron bien recibidos, lo malo es que comí demasiado pan amasao recién salido del horno embetunado con mantequilla, es mi debilidad... mmmmm.
Besos campechanos... eseq