Fue una jornada muy entretenida, todos los que fuimos estaban de muy buena honda, era cosa de parar la oreja y reír con todas las tallas que salían. Quizás la jornada fue agotadora pero era entretenido andar bailando por las calles, la adrenalina estaba en un 100%, solo al descansar me acordaba de todos mis achaques.
Al llegar a casa supe porqué me dolían tanto mis patitas, y claro cada patita la tengo adornada con una ampolla, en la pata derecha la ampolla es del porte de una moneda de $100 y en la pata izquierda es del porte de una moneda de $500, pero ésta en vez de agua estaba llena de sangre.
Se bailó por las calles, y frente al altar de San Pedro que está en el Muelle Prat, almorzamos unos ricos y al dentes spaghetti con salsa de tomates con muchos, muchos pedacitos de carne... siiii ooooh!!!, después de almuerzo nos dirigimos a la caleta, nos embarcamos en un trasbordador y navegamos por dos horas. Al llegar a tierra volvimos a bailar dirigiéndonos a la iglesia que está en una pequeña lomita... uff!!!
Volví rendida al bus con muchas ganas de dormir, pero Vicentito se encargó de divertirme y hacerme reír con su "Amoool... por sempe".Besos acalambrados... eseq