Que ilusión más grande cuando tienes un segundo corazoncito dentro tuyo que se está formando, se empieza a idear planes, a crear situaciones distintas, se discute el posible nombre, y se proyectan en el tiempo escogiendo con pinzas a los padrinos que van a cuidar y guiar en las sendas de la responsabilidad y fe a tu futuro bebé.
Todo esto es mágico, tu pareja está 100% atento a cualquier antojo que se presente, incluso está tan integrado a ti que siente los mismos síntomas. El ambiente es lindo, la esperanza es grande, el cariño es inmenso, es un sin fin de momentos contentos.
Pero la naturaleza se hace presente, con desilusión, con pena... hay que asumirlo, hay que aceptarlo... estar conciente que no venía bien y es por eso que ha actuado sabiamente.
Debes saber que hay un mañana, subir la mirada hacia el horizonte y tener presente que siempre sale el sol, porque la fe no se ha removido y la esperanza está intacta y algún día... ya no van a ser dos platos en la mesa, ni dos cepillos en el vaso... sino que van a estar rodeados de unos pasitos pequeñitos otorgando a su hogar el calor de una familia con retoños.
Besos esperanzados... eseq