miércoles, 3 de marzo de 2010

Casa 8.8




Nos fuimos una semana a la casa de campo, si se puede decir vacaciones levantarse haciendo cosas y terminar la jornada agotados con todos los detalles y afinamientos que le hicimos… hablemos de vacaciones trabajadas, pero en realidad es un gusto hacer cosas y ver que son funcionales, la casa quedó parcialmente habitable, en la cocina llega el agua, y el baño quedo con los artefactos puestos, todo esto hasta el viernes 27 de febrero.

La noche del viernes como la mayoría de los chilenos estábamos durmiendo, y nos despierta el remesón y el griterío de las vacas, Marcelo me saco empujándome de la casa con Arturo en brazos y vimos como se remecía el suelo, le pedí que sacara a mi mamá que como buena porfia se quería quedar adentro.

La casa se remeció pero no le pasó nada. A la medía hora vimos una caravana de vehículos que regresaban de Pelluhue. Al rato contactamos una radio argentina y nos enteramos que había sido un terremoto a 90 km de Concepción, supusimos que era hacia el Sur, pero nooo, éramos nosotros. La casa es tan firme que no alcanzamos a dimensionar la gravedad del sismo.

En la mañana llega la mamá de Marcelo llorando y diciendo que Cauquenes estaba en el suelo. El sábado mi suegra y su familia se quedó con nosotros en el campo, y el domingo Marcelo pudo comprar bencina para volver a Santiago.

Cuando veníamos en el camino nos pudimos comunicar con la familia y vimos lo desmembrada que estaba la carretera.

Ahora sopesando los daños que hay en el depto, la muralla del segundo piso está trizada en dos dejando muy vulnerable los ventanales y nos queda ver la forma mas segura de poder arreglarlos.

Besos serenos, pero atentos… eseq