
Marcelo me invitó al sur... el sábado partimos muy temprano, la idea era visitar a unos amigos que viven en Nirivilo y quedarnos allá el fin de semana.
La sra.Martina nos esperaba a almorzar, tenía cazuela de vacuno y de segundo una platá de tallarines, era tanta comida que no alcanzamos a llegar al segundo plato. En la mesa me tocó sentarme al lado del dueño de casa don Adiel. Él se sorbeteó toda la cazuela y después se acomodó en la silla y se durmió ahí mismo su siesta, mientras todos nosotros terminábamos de almorzar.
Después fuimos a caminar, conocí el arroyo, la iglesia en que estás sepultados los abuelos de O`Higgins, caminamos hacia unas lomas donde vive un escultor de madera, el paisaje era grandioso. Mientras caminábamos Marcelo llamó a su mamá, y ella le empezó a decir que lo extrañaba, que cuando lo iba ver, así que decidimos movernos un poco más hacía el sur e ir a casa de ella en Cauquenes. Tomamos once con la sra Martina y tuvimos que caminar como 20 minutos para llegar a la carretera, tomamos el bus para luego bajarnos en el cruce y esperar otro que nos llevara a Cauquenes.
Llegamos de sorpresa a casa de mi suegra como a las 21hrs., y ella no estaba porque andaba en el campo, la fuimos a buscar. Estaba contenta de ver a su hijo, se esmeró en darnos algo de comer pero no teníamos hambre. Me puse a jugar a las cartas con los sobrinos de Marcelo mientras mi suegra disponía las camas para dormir. Casi me caigo de poto cuando me dice que me va a dejar su dormitorio para que durmamos con Marcelo. Dormimos como dos buenos hermanos con frío.
Continuará...
La sra.Martina nos esperaba a almorzar, tenía cazuela de vacuno y de segundo una platá de tallarines, era tanta comida que no alcanzamos a llegar al segundo plato. En la mesa me tocó sentarme al lado del dueño de casa don Adiel. Él se sorbeteó toda la cazuela y después se acomodó en la silla y se durmió ahí mismo su siesta, mientras todos nosotros terminábamos de almorzar.
Después fuimos a caminar, conocí el arroyo, la iglesia en que estás sepultados los abuelos de O`Higgins, caminamos hacia unas lomas donde vive un escultor de madera, el paisaje era grandioso. Mientras caminábamos Marcelo llamó a su mamá, y ella le empezó a decir que lo extrañaba, que cuando lo iba ver, así que decidimos movernos un poco más hacía el sur e ir a casa de ella en Cauquenes. Tomamos once con la sra Martina y tuvimos que caminar como 20 minutos para llegar a la carretera, tomamos el bus para luego bajarnos en el cruce y esperar otro que nos llevara a Cauquenes.
Llegamos de sorpresa a casa de mi suegra como a las 21hrs., y ella no estaba porque andaba en el campo, la fuimos a buscar. Estaba contenta de ver a su hijo, se esmeró en darnos algo de comer pero no teníamos hambre. Me puse a jugar a las cartas con los sobrinos de Marcelo mientras mi suegra disponía las camas para dormir. Casi me caigo de poto cuando me dice que me va a dejar su dormitorio para que durmamos con Marcelo. Dormimos como dos buenos hermanos con frío.
Continuará...