A ese día de los poderosos, otros poderosos le llaman Día de la Raza y se ríen y congratulan entre banderolas y finas yerbas, mientras que los pueblos originarios del continente bregan simplemente por subsistir en la pobreza, la marginalidad y el abandono. Y son pobres en Bolivia, en México, en Guatemala, en Brasil, en Argentina, en Ecuador, en Colombia y en Perú. Son los que sobrevivieron a la matanza conquistadora, pues sesenta millones de hermanos indígenas perdieron su vida durante el descubricidio de América, sin saber desde dónde les disparaban al centro de su sosiego haciendo estallar en mil pedazos su pasado, su presente y todos sus sueños.
A aquel día de violencia maldita, de traición y codicia ilimitada le llamaron Día de la Raza y le transformaron en celebración de cantos y bailes exóticos. Poco importan las horrendas torturas a Tupac Amaru y su familia por el solo delito de haberse levantado contra el imperio español. Poco valen los millares de huérfanos, el coraje y la inteligencia de Leftraru en defensa del territorio mapuche. Lo único que importa es que los ricos de hoy celebren a los ricos de ayer en el nombre del padre, del oro y del espíritu santo. Amén.
Extracto sacado de Punto Final
Autor Mauricio Buendía
A aquel día de violencia maldita, de traición y codicia ilimitada le llamaron Día de la Raza y le transformaron en celebración de cantos y bailes exóticos. Poco importan las horrendas torturas a Tupac Amaru y su familia por el solo delito de haberse levantado contra el imperio español. Poco valen los millares de huérfanos, el coraje y la inteligencia de Leftraru en defensa del territorio mapuche. Lo único que importa es que los ricos de hoy celebren a los ricos de ayer en el nombre del padre, del oro y del espíritu santo. Amén.
Extracto sacado de Punto Final
Autor Mauricio Buendía
Sin besos, sin comentarios... eseq