Mi familia es cariñosa conmigo, pero ahora ya no me toman muy en cuenta, pero yo los quiero igual, esta claro que han pasado los años y ya no soy un chiche y debido a mis dimensiones ya no duermen conmigo... tengo un chalcito en la cocina, en verano es agradable pero ya viene el invierno y ese hielo del cerámico me traspasa hasta las costillas, por más que me enrollo buscando mi cola antes de acostarme... igual siento ese frío gélido.
No he perdido mi costumbre de menear mi cola y demostrar mucho entusiasmo con piruetas y saltos cuando Mami llega a casa después de su jornada de trabajo... ella me celebra con muchas caricias en mis orejitas porque soy la única que corro a saludarla mientras los niños se quedan frente al computador y gritan un "hola Mami". Siempre pego un salto y ella me atrapa en el aire, me abraza, estando en brazos me quedo quietecita para sentir su calor y cariño, para que me dure hasta el día siguiente. Luego me baja y meneando la cola la sigo por toda la casa.
No he perdido mi costumbre de menear mi cola y demostrar mucho entusiasmo con piruetas y saltos cuando Mami llega a casa después de su jornada de trabajo... ella me celebra con muchas caricias en mis orejitas porque soy la única que corro a saludarla mientras los niños se quedan frente al computador y gritan un "hola Mami". Siempre pego un salto y ella me atrapa en el aire, me abraza, estando en brazos me quedo quietecita para sentir su calor y cariño, para que me dure hasta el día siguiente. Luego me baja y meneando la cola la sigo por toda la casa.
Ella saluda a los niños, se cambia ropa y cuando empieza con los quehaceres trato de no estar, porque siempre me pilla que me he hecho pipi en la alfombra, así que espero mi reprimenda, la miro y trato de decirle que me aguanté lo más que pude pero cada vez que pasaba por allí sentía el olor de las veces pasadas y más ganas me dan de evacuar en ese lugar.
Ya no soy la misma de antes, no me entusiasman los zapatos y eso es raro porque yo los devoraba. De un tiempo a esta parte tengo imágenes fugaces de tres cachorritos muy parecidos a mi... creo que eran mis hijos, pero no estoy segura porque tengo nebulosas con esos pensamientos, si fueran mis hijos estarían conmigo, entonces me digo debe ser un sueño no más, lo malo que no puedo preguntarle a nadie, ya no me entienden cuando les hablo, en realidad me hacen callar cuando quiero conversar, así que ya ni ladro para no molestar.
Extraño todo ese cariño que recibía desde la primera vez que abrí mis ojitos, y como una forma de no perder las esperanzas exhibo en mi hocico la pelota de género, pero ya no me ven.
Me dejan ir hacer mis necesidades solita a la calle, les rasgo un poco la puerta y ellos inmediatamente la abren... muchas veces he pensado en no volver, creo que no se darían cuenta, pero Mami, me extrañaría, y yo también a ella y a los niños aunque sé que no se lo merecen.
Esta es mi vida... mi pelota, mi chalcito y mis recuerdos.
eseq