lunes, 12 de febrero de 2007

Paseando en Fantasigrasa

El domingo fui a Fantasilandia y como no tenía ninguna gana de subirme a los juegos, me entretuve viendo pasar a todos los paseantes. Me sorprendió la cantidad de niños obesos, mujeres increíblemente gordas y hombres exhibiendo su ponchera descomunal.

Es triste ver niños de 4 o 5 años con piernas arqueadas por el peso, pero luego ves a los papás y te explicas porque el chico está tan gordo.
comiendo comida chatarra
Empecé a clasificar a los que pasaban y decía... él gordo, ella obesa, ella pasada en 5 kilos, niño obeso, niña gorda, pasada en 10 kilos... y así eran muy pocos los que se salvaban a mi ojo detector de grasa.

Además mentalmente les cambiaba las ropas, pero siempre pensando que es lo que le viene a su tipo, edad y forma de cuerpo. Que manera de andar vestidos como adefesios, luciendo cualquier cosa: chicas de talle corto, con petos y minifalda, mujeres de tremendas espaldas con poleras tipo musculosas que se veían como ropero de tres cuerpos, poleras ceñidas al cuerpo que parecían arrollado huaso. Poleras cortas, que asomaban las guatas con estrías, cicatrices y rollos. Vi dos sopencas con miles como este traserochalas con tacos muy altos. Los chicos se ponen esos pantalones a media rajuela que dan ganas de bajarlos por completo o con busos gruesos remangados a la rodilla.

Vi muy pocas chicas regias de esas que te dan envidia de tan estupendas... y varones dos extranjeros estaban bien potables pero de los chilenos nada, además de Marcelo, que por supuesto está muuuuy bien y mi ahijado que ya no está gordito, sino que flaco y alto.

A las gorditas les da nada usar petos, y no estoy hablando de niñitas sino de señoras cuarentonas, será que ya no les importa. Me parece que todo ser humano viste para agradarse o agradar a otro, nadie (excepto los San Franciscanos) se viste y no se mira en el espejo para saber si pasa su propio ojo crítico.

Cuando hablan de las cifras alarmantes de la obesidad, nunca lo había dimensionado como el domingo... y sí, tienen razón, es abismaaante.

Besos con colesterol alto... eseq